POETAS Y POEMAS DE FAMA
POEMA TRÁGICO QUE PARECE CHUSCO     

La enfermera con faz de virgen blonda
toma en el terciopelo de su mano,
sin escrúpulo, el pene del anciano
y le introduce con piedad la sonda.

Por ese cauce ayer, onda tras onda,
corrió la lluvia de interior verano.
Hoy no llueve en la tierra de secano
y amarillea la caída fronda.

La dulce joven --de sonrisa clara--
trata al paciente como si tratara
a su abuelo de testa encanecida,

pero siente pudor el pobre viejo
que exprimió la naranja de la vida
y hoy viene al hospital con el hollejo.

Jesús Orta Ruiz
(Naborí, Cuba, 1922-2005)

LOS POTROS

Atropellados por la pampa suelta,
los raudos potros en febril disputa,
hacen silbar sobre la sorda ruta
los huracanes en su crin revuelta.

Atrás, dejando la llanura envuelta
en polvo, alargan la cerviz enjuta,
y a su carrera retumbante y bruta
cimbran los pindos y la palma esbelta.

Ya cuando cruzan el austral peñasco,
vibra un relincho por las altas rocas;
entonces paran el triunfante casco,

resoplan, roncos, ante el sol violento,
y alzando  en grupo las cabezas locas,
oyen llegar el rezagado viento.

José Eustasio Rivera, Colombia


SEXOS EN LUCHA

Huele la sombra a sexo que reclama
ser derribado en tierra y sometido.
Huele a semen de toros y a podrido
sudor febril de orangután en brama.

Todo trasciende a ebullición que inflama,
y a orgasmo y a genésico alarido
de un hombre glandular, que enardecido
sus espermas purísimos derrama.

Nocturno fuego violador que ciega.
Y cuando se huande y a mi sangre llega
con su desvastación germinativa,

cual un pulpo sexual tiendo mi lazo,
sin saber si es un hombre lo que embrazo,
o una mujer desnuda y corrosiva.

Germán Pardo García, Colombia


CONNUBIO Y VISIÓN EN LA ALCOBA

Consumado el placer, un nerviosismo
sutil y doloroso me espolea,
y la carne invencida se recrea
en ese breve vértigo de abismo.

La acendrada ignición del erotismo
pone sobre mis párpados su hiblea;
y en mis ojos cerrados se pasea
la roja caravana del sadismo.

Entonces ella, de mi ardor triunfante,
rompiendo la estrechez de aquel connubio,
salta del lecho con andar de loba.

Eva, la vi, bajo el reflejo rubio,
blanca y desnuda: parecía un gigante
lirio que deambulaba por la alcoba.

Regino E. Boti, Cuba


CUANDO EL VIENTO DESHOJA UN
ALMANAQUE…

La música es aliada del perfume,
y yo le puse música a un recuerdo.
¡El perfume y la música de acuerdo
para que reste, multiplique y sume!

El resultado nunca se presume.
¿Quién divide un «me olvida» entre un me
cuerdo»?
Dividir uno entre uno no es de cuerdo.
Mi aritmética en eso se resume.

Así huelo y escucho lo pasado,
y a la sombra del tiempo me he sentado
para que mi dolor su cuenta saque.

Pues no hay otoño ni estación más triste
que andar, por un camino que no existe,
cuando el viento deshoja un almanaque.

Luis Ángel Casas, EUA-Cuba
17 de mayo de 1962


Gatos

Gatos, gatos y gatos y más gatos
me cercaron la alcoba en que dormía.
Pero gato que entraba no salía,
muerto en las trampas de mis diez zapatos.

Cometí al fin tantos asesinatos,
que en toda roma ningún gato había,
mas la rata implantó su monarquía,
sometiendo al ratón a sus mandatos.

Y así hallé tal castigo que no duermo,
helado, inmóvil, solo, mudo, enfermo,
viendo agujerearse los rincones.

Condenado a vivir viviendo a gatas,
en la noche comido por las ratas
y en el amanecer por los ratones.

Rafael Alberti, España   (1902-1998)

A MI BUITRE

Este buitre voraz de ceño torvo
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero
labra mis penas con su pico torvo.

El día en que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre quiero
que me dejéis con él solo y señero
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, haciendo truinfo mi agonía,
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la muerte que le amaga
sin esta presa en que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.

Miguel de Unamuno España (1864-1936)

NÁCAR

La última llama en el ocaso arde
y ante el negro fantasma de la noche
tímida cierra su dorado broche
como una flor hecha de luz, la tarde.

El céfiro al pasar, manso y cobarde
murmura entre las frondas un reproche
mientas la luna, en su nevado coche,
trepa el zafir con quijotesco alade.

Todo es misterio y paz. Serenamente
boga en la fuente un cisne de alabastro
y al ver temblar, al fondo de la fuente,

de un astro níveo el luminoso rastro,
párase el cisne y atrevidamente
pica en el agua, por cazar el astro.

Nicolás Guillén, Cuba  (1902-1989)


COMO LOS CLAVOS.

El martirio del clavo es saberse clavado.
El martillo orgulloso de ser el autor
Recomienda dar golpes con recto vigor
en la plana cabeza del clavo ocupado.

Duele al clavo ser clavo y estar separado
de los clavos hermanos, en bello montón
donde  todos gemelos dormitan y son
con destino de clavo; pero aún inclavado.

Duele al clavo estar preso, siendo un carcelero
de la tabla y el poste clavados por él,
que ejerciendo es esclavo esposado al esmero

y el esmero motivo de néctar y hiel.
Enterrado se entierra con doble papel.
Como clavo los clavos se clavan primero.

Eliana Godoy Godoy, + Chilena
EL BUSTO DE NIEVE

De amor tentado un penitente un día
con nieve un busto de mujer formaba,
y el cuerpo al busto con furor juntaba,
templando el fuego que en su pecho ardía.

Cuanto más con el busto el cuerpo unía,
más la nieve con fuego se mezclaba,
y de aquel santo el corazón se helaba,
y el busto de mujer se deshacía.

En tus luchas, ¡o amor de quien reniego!
siempre se unen el invierno y el estío,
y si uno ama sin fe, quiere otro ciego.

Así te pasa a ti, corazón mío,
que uniendo ella su nieve con tu fuego,
por matar de calor, mueres de frío.

Ramon de Campoamor, España

MI PRIMERA COMUNIÓN

Vi fulgurar desnuda tu carne tentadora
ungida por los óleos de un aroma enervante;
lívidas tus ojeras de ardiente gozadora,
entreabiertos los labios purpúreos de bacante;

húmedas y febriles de goce tus pupilas,
palpitantes los senos, erectos y triunfales;
sudoroso el sedante vellón de tus axilas,
jadeante, ¡estremecida por temblores
sensuales!...

Me prosterné a tus plantas y abatí mi cabeza
entre tus muslos; como un abate que reza
te ofrendaron mis labios su erótica oración:

ávidos se anidaron en un íntimo nexo
carnal, sobre la herida sangrienta de tu sexo...
¡Así fue mi primera perversa comunión!

Hilarión Cabrisas, cubano (1883-1939)


EL CAZADOR

Regresaba de caza, mas extravió el camino,
y alegre, al trote vivo de su cabalgadura,
llegóse hasta el albergue pobre del campesino
con una corza muerta cruzada en la montura.

Esa noche la cena se prestigió de vino,
la niña de la casa retocó su hermosura,
y al tierno y suave influjo del calor hogarino
nació el más suave y tierno calor de la aventura.

Y él marchóse de prisa la mañana siguiente...
Quizás entre la noche ––celestina prudente––,
hizo algún juramento que le entreabrió la puerta;

mas él no recordaba... Marchó por la campiña,
alegre, como vino; y el alma de la niña
cruzada en la montura como una cierva muerta.

Rubén Martínez Villena, Cuba

YO, CRIMINAL...

Brillaron sus ojos con negros fulgores,
fulgores extraños de herido león;
terrible, en sus labios, sus labios traidores,
vagó una sonrisa de dura agresión.

"Escucha  --me dijo--: Errando en la selva,
perdido de celo,  matarle juré...
Le vi en la espesura... No esperes que vuelva
tu Amado... ¡No esperes...! ¡Que yo lo maté!"

Febril, indignada, me erguí; lancé un grito;
sentí ante mis plantas abrirse el maldito
abismo insondable de un sino fatal...

¡Y entonces, cediendo a fatídico impulso,
alcé enloquecida mi brazo convulso,
y en medio del pecho le hundí mi puñal...!

Mariblanca Saras Aloma, Cuba

DEL TRIUNFO

¡Cuánto sufrí y que solo! Ni un amigo,
ni una mano lal que se tendiera
para estrechar la mía... ni siquiera
el placer de crearme un enemigo.

En mi terrible soledad, testigo
de mi angustiosa vida, compañera
fue una pobre mujer, una cualquiera
que hambre, pena y amor partio con migo.

Y hoy que mi triunfo asegurado se halla,
tú, amigo por el éxito ganado
me dice que la arroje de mi lado

que una mujer así denigra... ¡calla!
con ella he padecido y he gozado:
¡el triunfo no autoriza a ser canalla!

Joaquín Dicenta, España


CAMINO DE BELÉN

Cuando una diosa mi lugar visita:
primeramente a sus ojazos miro;
de sus mejillas en el mar me tiro
y remo con las cruces de mi ermita.

Todo mi corazón se desorbita...
me rebajo a sus pies donde deliro
y por sus formas nacaradas giro
como quien un loquero necesita.

De sus pies ––escaleras de marfil––
formo peldaños de ilusión febril...
y en sus tobillos ––luminoso edén––

comienzo mi ascensión hacia su talle
por el bello camino de ese valle
que conduce a la entrada de Belén.

Francisco Henríquez, Cuba

EL CONSERJE        

Que herido en su mansión de ardiente viga,
raíz oculta de mortal campeche
junto a su hembra entre la luz aceche
como una llaga que su ser prosiga.

Luz en el útero que se hizo espiga;
paz en el centro de la tibia leche;
totora herida con que el alma teche
junto a los pechos de la oscura amiga.

Colme de ojos una extraña alfombra
y diluyo en mis brazos una sambra
y un eficaz andamio de cerezos.

Pues mi hijo con sienes de salvaje,
clavel macho de oculto mestizaje,
¡se halla aun mar adentro de mis huesos!

Antonio de Undurraga, Chile

EL BESO DE SAFO

Más pulidos que el mármol transparente,
más blancos que los blancos vellocinos,
se anudan los dos cuerpos femeninos
en un grupo escultórico y ardiente.

Ancas de cebra, escorzos de serpiente,
combas rotundas, senos colombinos,
una lumbre los labios purpurinos,
y las dos cabelleras un torrente.

En el vivo combate, los pezones
que se embisten, parece dos pitones
trabados en eróticas pendencias.

Y en medo de los muslos enlazados,
dos rosas de capullos inviolados
destilan y confunden sus esencias.

Efrén Rebolledo, México (1877-1