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Tres "Premios José Vasconcelos",
reunidos en casa de Francisco Henríquez,
"Premio Vasconcelos, 2005" octubre de
2005. De izquierda a derecha, Francisco
Henriquez, Alfonso Larrahona Kästen de
Chile y Rodrigo Pesántez Rodas, de
Ecuador.
Carilda Oliver Labra, poeta cubana, "Premio
José Vasconcelos" 2002
LA CIEGA Y SUS ESPEJOS
Como no quiero descubrir la nada,
como me gusta el aire de esta escena,
ignoro si humedece o si resuena,
el corazón de tórtola cazada.
Como no admito golpe ni embajada
pues creo que la muerte nunca es buena,
la pobre que alimento casi cena
una tonta merienda, enamorada.
A veces conversando con el plomo:
arráncame ––le digo–– trapos viejos,
y volveré del vino este que tomo
en ceremonias con el no y el lejos;
terca en mi eternidad, porque soy como
la ciega que se mira en sus espejos.
Carilda Oliver Labra, Cuba
De su libro “Desaparece el Polvo”
V E R S O S
Versos, mis tristes versos, instrumento
de un corazón dolido y sentenciado
a morir sin amor, sin sentimiento,
de la pena y el duelo, abanderado...
Versos, mis tristes versos, la respuesta
de un porvenir incierto e intrincado,
de un intelecto herido en plena gesta
y prisionero inerme en raso páramo.
¡Difícil remontar abrupta cuesta
sin encontrar el favorable bálsamo
que sane las heridas purulentas
y difunda en mi vida olor de sándalo!
Olga Charles, México
LLUEVE EN EL ALERO
Los pasos de la lluvia en el alero,
reveran rumores de otros pasos.
A mi vuelvas, tierno como entonces,
te veo juvenil y enamorado.
En este remolino de pasiones
que sugiere la lluvia de verano,
es la fuerza centrípeta del tiempo,
que me arrastra hacia el túnel del pasado.
No puedo liberarme de esa fuerza
que me hunde y me hunde entre tus brazos.
Me cuestiono por qué no estás conmigo,
si llueve en alero y es verano.
Hilda Norma Vale, Argentina
De su libro "Soñar la Vida"
AQUEL LABRADOR DE ROSTRO
CENICIENTO,
PIEL DURA, APARENTEMENTE DESCARNAD
DE LOS HUESOS DESCANSA.
Dice el viento
que el mar se ha reído de nosotros,
nos ha burlado.
Las choperas
al unísono lo
repiten
a lo largo del río,
dicen:
Si algún día
como en una historia de cuento
pudésemos hacer
algo más que hablar...
y la gente
de rostro recio y demacrado
piensa que corre la brisa
con miradas furtivas
prefieren ignorar su lenguaje
y se olvidan del mar.
Salomé Molina López, Albacete, España
CON DIOS TODO
Cuando tu corazón esté contrito
por un pesar que el alma te lacera,
acuérdate de Dios que por doquiera
extiende su Poder que es infinito.
Invócalo con fe, pues no hay delito
ni penas que no esfume si sincera
te brota una oración y a tu manera
conversas con su espíritu bendito.
¡No olvides que sin Dios no tienes nada!
¡En Él encontrarás la paz ansiada
si imploras con fervor su bendición!
¡Recuerda que con Dios lo tienes todo!
¡Que quedarás sin mácula de lodo
si entregas a su amor tu corazón!
Hortensia Munilla Tauler, EUA-Cuba
De su libro “Al Son del Soneto”
DE LAS INVENCIONES DEL DOLOR
Testamento
Dejen que con silencio cure la herida
déjenme estos enigmas tan simples
esta aritmética de lo insípido
el quemar las naves echándome a reír.
Dejen que me convenza
me ate a un gesto noble
escriba el breve cuento de mi vida sin
terceros.
Cómo no dejarme viendo rotar mis mujeres
viendo girar el planeta
sus caminos de piedra.
Dejen que descienda al lugar donde alguien
en el hastío o la derrota
pregunte por mí.
Dejen que ame y diga no
que ciego arrebate a la patria mi mudez
la mudez de mi derrota comulgando
cansado como ven
aliado a breves rencores
llegando a este baile para implorar.
Déjenme definitivo
dejen que duelan estos vicios
que salga a flote mi signo.
Voy a negarme tres veces
cruzadas las manos sobre la herida.
Michael Miranda, Holguín, Cuba
HIJO DEL REY PERIÓN
Hijo del Rey Perión de adarga enhiesta
¿qué buscas anhelante, en la homilía
donde una estatua quijotesca y fría
te impele, sin razón, a dar respuesta?
¿Eres como Jonás que todo presta
oído en su mutismo? ¿Quién te envía?
¿Cide Hamete, Diego Hurtado? ¿Fía
tu nombre en la zozobra que te cuesta
al caballero para no ser diana
de un certero disparo en la pelea?
Antaño hidalgo: ¿qué te espera? ¿Gana
tu bacanal perfil la panacea
salvadora, cuando en tu brazo Oriana
no expulsa de tu sueño a Dulcinea.
Ronel González, Cuba
De su libro “Consumación de la Utopía”
AGUAS RUMOROSAS.
En el mar siento
la caricia breve de la espuma,
marea que revienta en
escollera
cresta de olas
tibias
con osadía bañan mi cuerpo
y en sus aguas rumorosas
me diluyo.
Margarita García Zenteno, México
SONETO DEL DESASOSIEGO
Estoy contigo y eres mi recuerdo
––ayer el mundo entero me dolía ––
hoy la vida es incierta geometría
y los pulsos están en desacuerdo.
Casi te ignoro y eres mi recuerdo.
me persigue tu voz como una espía
y transitan mis horas de alegría
entre el mar de espesura en que me pierdo.
Tarde es alba y alguien la interroga.
No llega nadie y el aliento ahoga
y en gastados caminos desespero.
Hasta tu risa se volvió una herida
honda y eterna al hombro de mi vida
y ni la sombra de tu amor espero.
Rubinstein Moreira, Uruguay +
De su libro “Poesía al Hombro”,
(segunda edición, 1990)
SEQUÍA
Lámparas de lluvia
Y vientos de piedras marchitas….
Entonces, rojo horizonte ilumina distancias
Como vino que alegra y entristece.
Sombras de sombreros grises.
Frente a Dios, el campo ríe
En el humo de la tierra
Y la dulzura de raíces
Que ya no saben de sequía.
María Rosa Carrasco Peña, Chile
De su libro “Ese Océano tan Nuestro”
¿QUÉ MÁS DA?
Sangrando, pero vívida
qu más da otro arañazo
en estas hondonadas de verdes
estragados.
Que más da otro horizonte magro
otra esperanza, otro asco de amor.
Éste que me promete vides desde el
silencio.
Que más da abortar la esperanza
después de tanto hachazo en las raíces.
Y sin embargo,
¡cuánto acucia!
en este torpe aliento todavía.
Teresa Puglia, Uruguay
de su libro “No Mastiques el Odio”
OFRENDA
––para usos varios––
Como a San Juan, la constancia
ha premiado el sacrificio,
sin pérdidas no hay oficio
ni derecho a la elegancia.
Vale más la circunstancia
matizada de fervor,
que valernos del favor
de una mente envanecida.
¡Las ofrendas de la vida
siempre muestran su valor!
Jesús Sama Pacheco, Cuba
De su libro "Versos de Arena"
Y NO RAZONO
Destiérrame de la parcela sagrada de tu
memoria.
No acudas a las malsanas llamadas tan
íntimamente
destructoras.
Hay en derredor mío un dolor de anciana
muerte devorando
los frágiles alimentos de mis pechos
sabrosos y aunque tú
enviaras millones de jóvenes lunas para las
noches de mis
oscuras pesadumbres, no lograrías
arrancar la tijera de odio y
cieno que clavada con risueño rostro,
dirige el centro cósmico
de mi airada mente.
Y no razono, y no razono…
A. Francia, Palma de Mallorca, España
De su libro “Los Perros del Silencio”
PALMA Y PAISAJE
Le gusta a la palma ser
verde faro del camino,
siendo para el campesino
un bohío por hacer.
Nubes que quieren llver
borran el color entero
del cielo azul mañanero.
Y la palma sube y sube
pincha su aguja la nube
y revienta el aguacero.
Renael González Batista
FRAMBOYÁN
Framboyán, árbol torero.
Una hoguera con raíces.
Rosa de varios matices
en la blusa del potrero.
Semáforo del sendero.
Carroza de carnaval.
Bandera roja: señal.
Incendio que nada quema.
Diez versos para el poema
y un árbol ornamental
Renael González Batista
De su libro "Con Ojos de Piedra y Agua"
A MI MADRE
Prefiero recordarte cuando estabas
tu amor no cabe entre las tumbas frías
ternura que pequeño me dormías
voz dulce que paciente me arrullabas
Prefiero recordarte cuando andabas
imitando el oficio del vigía
guardiana en mi llegada mas tardía
rezando en el balcón no desmayabas
Prefiero recordarte en la cocina
preparándome alguna golosina
y atrapado en el tiempo a veces quedo
Prefiero recordarte y recordarte
porque me es imposible acariciarte
y besarte en la frente ya no puedo
Cesar Rodríguez Hueso, EUA-Cuba
EVOCO ALGÚN SUSURRO
(Para Orestes)
Evoco algún susurro,
tu cándida tristeza
ladrándome en la sangre con un temblor
{muy prístino.
Hay días que se alargan
dejándome tan sólo esa voz,
el estertor de un mundo,
días que me alelan,
desperdigando todos los pactos de rutina.
Ya estaba por rendirme,
a mi letargo caen las horas dejadas sin tu
vida,
milenios sin contarte.
Evoco una penumbra,
los pasos,
un silencio,
tus manos en la justa inocencia de
asistirme.
Maylén Domínguez Mondeja (Cuba
PRESENCIA
Dios estará por siempre en el camino
de aquellos que persiguen la esperanza,
y pesará con juicio en fiel balanza
sin imponerle a nadie su destino.
Él esparce su voz hasta en un trino
y muestra su presencia en cada planta,
Él está en la madre que amamanta
y en la mirada del anciano triste.
Él ha estado conmigo ¿no lo viste?
¡siento pena por ti! ¡Su luz es tanta!
Ángel Montes de Oca Febles, Holguín, Cuba
NEOS PIREÁS
Donde la luz es más limpia
y más puro vibra el aire
donde la ciudad se olvida
donde el agua mejor sabe
allí la sombra es la encina
allí destilo la tarde
allí la palabra amiga
de pájaros y de mares
allí escribo hasta ese día
que tu amistaD me reclame.
Juan Ruiz de Torres, España
De su libro ”Reflejos” (Poema escrito en
1979)
MÍRAME
Mírame cuando te sientas triste.
Cuando la soledad atenace tu alma.
Mírame cuando el desaliento
rompa en mil pedazos tu vida.
Mírame cuando el frío te venza.
Mírame para que el sol te acompañe.
Mírame cuando necesites donde apoyarte.
Mírame, cuando unas manos te guíen
por la senda equivocada.
Mírame, que yo estaré mirándote
al final del camino esperándote.
Nieves Henríquez Pérez, Islas Canarias,
España
De su “Poemario Nupcial”
DESNUDO FRENTE AL ÁNGEL
No era tiempo de asombros, de repente
tu mano se juntó a la mano mía,
y sin querer mi ocaso se vestía
de overoles de música en la frente.
De pronto el agua como si era puente,
de pronto el puente como si alegría,
y una guitarra tonta al mediodía
rasguñando las cuerdas del poniente.
Un pájaro tu risa. Tu manera
de tenderte a mi sombra y mi palmera
cuando mi hielo tu fulgor vencía.
Tu recuerdo en la puerta del olvido
y este enjambre de sueños sin sentido
me desnudan la carne todavía.
Rodrigo Pesántez Rodas, Ecuador
“Premio José Vasconcelos”, 1996
DESPERTAR
No sé cómo llegué a hoy
si pensaba ayer que no podría
y estoy aquí yendo hacia mañana
y siento que puede que no pueda ser.
El mañana llega sólo a buscarme
para que sí yo podía.
Y no sé cómo llegué otra vez
si no sé cómo se llega.
María de la Luz Maurel Wilson, Chile
De su libro “Urgente Refugio”,
A MATANZAS
( Antes de partir de la ciudad donde nací).
Matanzas, tengo la suerte,
Y en el pecho la esperanza
de poder siempre quererte,
Aunque viva en la distancia.
Amo tus calles mojadas,
Que camino en la mañana,
Amo las olas plateadas,
Que se ven de mi ventana.
A un Viejo que de mañana
Me dice los Buenos días,
A tus lomas, tu bahía,
Las amo por ser cubana.
Te extraño tanto Matanzas
Y aun me tienes presente,
Cuanta será mi añoranza,
Cuando yo me encuentre ausente.
Ileana Cáceres, Cuba
AÑORANZA DE UN CAMINO
Zapatos que pasan,
a penas se detienen
algunos que van,
algunos que vienen
Soy en su camino ,
apenas reflejo
como algo olvidado
o un amigo viejo
Sabran mi alegria
si lelos de andar,
un dia cualquiera
quieran regresar
Ileana Cáceres, Cuba
TODO PARECE SEGUIR
su curso.
Las ingratas horas
de la indifencia
mas retocida
como el dolor
triunfa,
mientras el odio
escribe sus versos malditos
en los corazones inocentes.
Lo anormal se convierte
en algo cotidiano,
pero las noticias continúan
saliendo de los teletipos,
cientos de páginas
de periódicos y revistas
se cubren de sangre.
José Gerardo Vargas Vega, España
De su cuaderno "Lágrimas de Gustav Mahler"
EL ALMA PESA VEINTIÚN GRAMOS
El alma pesa veintiún gramos,
afirman los filósofos
esotéricos.
La energía suprema
encadenada a un cuerpo
y sólo dos postigos
trémulos
le muestran un rincón
desierto
del universo.
La pseudovida
sometida al tiempo;
los sueños,
a unos huesos,
y el amor,
a unos átomos de humo.
Todo en un cenicero.
Son sólo veintiún gramos
eternos.
SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
Colombia, 1983

Brígido Redondo
Silsh (Silvia Spinazzola)
Rodrigo Pesántez Rodas
Gonzalo Espinel Cedeño
Octavio R. Costa
Maximiano Trapero
Pedro Péglez González
Francisco Henríquez
María de la Luz Maurel Wilson
Waldo González
Marta Padilla
Esther Trujillo García
Eliana Godoy Godoy
Irene Mayoral
Pedro Mardones Barrientos
Carlos Benítez Villodres
Isabel Diez Serranos
Marcelino Arellano Alabarces
Olga Charles
Virgilio López Lemus
Michael Miranda
Ronel González
Adalberto Hechavarría Alonso
Carilda Oliver Labra
Hilda Norma Vale
Hortensia Munilla Tauler
Margarita García Zenteno
Rubinstein Moreira
María Rosa Carrasco Peña
Jesús Sama Pacheco
A. Francia
Eva Falótico Gandolfi
Carmen Hernándes Peña
Renael Gonz'alez Batista
Mariana Pérez Pérez
Luis Ricardo Furlan
Jesús Álvarez Pedraza
Maylén Domíguez
César Rodríguez Hueso
Ángel Montes de Oca Febles
Pedro A. Pérez González
Leonora Acuña de Marmolejo
Juan Ruiz de Torres
Nieves Henríquez Pérez
Carmen Ramos Beiza
Hilda Norma Vale
Raúl García-Huerta
Guadalupe Trullén
Elléale Girardi
Salomé Molina López
José Gerardo Vargas Vega
Efraín Barbosa
Rodolfo V. Leiro
Adelia Regina Canella,
Ileana Cáceres, Cuba
© Silsh (Silvia Spinazzola
Alejandro Herrera Segarte
Carlos M. Notario Castro
Alain de León
Yanisa Henríquez Echevarría
Sergio Esteban Vélez
Este número 27 de Carta Lírica siente orgullo al rendirle homenaje al ínclito poeta mexicano, Brígido Redondo,
A BRÍGIDO REDONDO
Poeta del amor y de la suerte con un río de verbos en la boca, con la suerte que todo lo que toca en mares de palabras se convierte.
El cantarle a la vida le divierte y con ello florece hasta la roca, pero a veces el verbo se disloca y le canta al abismo y a la muerte.
A su paso su huella es un reguero de fulgor celestial de algún lucero que le presta su luz en un derroche
de abundante fragancia y armonía, para que todo luzca como el día bajo las grises alas de la noche.
Francisco Henríquez
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EL ÚLTIMO ROSTRO DE LOS HOMBRES
A Di Giacomo , Geólogo y amante de la tierra.
Uno nunca escoge la sonrisa muerta,
las manos blancas, el rostro traspasad
por los mares.
Uno teme, huye ante el pecho frío de los niños,
huye.
II
Capitán dormido.
Cuerpo de aves y maderas sobre la
arena, cuerpo de aguas y peces,
ojos que se entierran para descubrir
el olor de las flores, para amar, adherirse
al sueño de los que no sueñan.
Uno nunca escoge un pedazo de luz,
un verso para morir, es tan segura
la tierra sobre el rostro,
la tierra cansada de los hombres,
herida por sus mentes,
manando sangre negra en sus aguas,
la tierra con las manos tendidas,
con el rostro enmohecido
pidiendo amor en las calles.
La tierra que no quiere mas rostro
bajo ella, abierta,
comida por los hombres.
convertida en miles de potros huyendo
de la civilización, en peces,
en aguas que saltan y desembocan
en las alas de las aves.
La tierra cubriendo el aliento de
los niños.
III
Alguien muere.
Alguien moja sus huesos,
descompone su rostro,
alguien en una parte de la
ciudad está muriendo y ha escogido
un pedazo de luz, un verso,
una mano amiga,
ha escogido abandonarse,
naufragar.
Alguien se abre y se traspasa
con una soledad que ha ido
cayendo en sus manos.
Los hombres no aman sus pies,
sus suaves y moribundos pies que
caven en mi pecho,
los hombres no han visto que muere en
una esquina (pequeña y tenue) del mar.
Alguien que ha enterrado su nombre
en la arena.
Que se levanta como un mástil hundido
hiriendo las aguas.
IV
Capitán.
Bosque conciso y sepultado en tu cuerpo,
dolor de madera destrozada,
de aves convertidas en pedazos de cristales,
dolor de árboles que se encordan
para gritar a los hombres su agonía.
Estoy llorando el hambre de los hombres,
hambre de pan y luz,
de tiendas y luz.
Hambre honda como los mares, aguda,
llena de niños que le naufragan en la boca.
Hambre para la tierra que encoge su cuerpo,
Para la lluvia que dobla los cauces,
para las ciudades que se suicidan
rompiendo los rascacielos de sus venas.
Hambre de tierra deshuesada y fósil,
hambre para mi pecho que muge
y retoza como el mar.
Capitán.
Cuerpo de aves y maderas sobre la arena,
cuerpo de aguas y peces.
Estoy en el fondo de las naves,
cayendo hacia tu frente,
guardando el último rostro de los hombres
Yanisa Henríquez Echevarría
Habitante del mar, Italia, Cuba
Muriendo
Viviré
(A mis hijos)
Fui un fruto dehiscente
que se abrió a darte paso
y tu primer gemido
de libertad y vida,
repercutió en mi mente
en rara paradoja
de dicha en el dolor.
Si me pides ahora
con denuedo la vida,
de nuevo yo gustosa
mi vida te daré;
aunque sólo me quede
ya mi último aliento,
te lo daré gozosa
en redoma, anhelante.
Trasegaré también
en el cristal más puro,
gota a gota el rubí
que por mis venas corre,
para insuflar de nuevo
la vida entre las tuyas,
y yo sabré que allí,
en cada poro tuyo
alentaré de nuevo.
y si me dices: Madre,
tu corazón yo quiero,
diligente y feliz
del pecho arrancaré
el reloj que me mide
y palpitante aún,
lo pondré para ti
en bandeja de plata
porque sabré que as!,
muriendo viviré ...
Leonora Acuña de Marmolejo, EUA-Colombia
*Poema del libro “Brindis por un poema”
editado por Plaza & Janes, 1995
VIII
A todos los amigos, los de antes,
con los que compartí,
sin pensar que creceríamos;
y menos aun en estar lejos.
A todos les ofrezco lo que tengo,
sin olvidos ni promesas ni distancias:
noventa millas de noches y silencios,
un océano de soles y palabras,
mis recuerdos, extraviados
en las esquinas del tiempo,
un resumen de mis sueños,
tan sinceros que no callan;
un abrazo y su locura,
mis poemas, mis canciones
y en el lienzo de la vida,
un dibujo de mi alma.
Alain de León EU-Cuba
De su libro “Los Ríos y las Piedras”
AMARNOS.
Vamos a amarnos, mi amor.
Es el momento oportuno.
Tú en mis brazos,
yo en los tuyos.
Ahora, los dos…
sólo uno.
Carlos M. Notario Castro, México-Cuba
Del poemario ”El Amor en la balanza”
VIVIR
Vivir es podar las ramas
que alguna vez verde fueron,
es leer lo que escribieron
necios, profetas y lamas.
Es re-encender esas llamas
que se nos van apagando,
verse uno mismo llorando
con sentido o sin razón.
Es decir una oración
en silencio, caminando.
Alejandro Herrera Segarte, Cuba
Del poemario “Complicidad”
INCAPACIDAD
Se bebió sin más
el resplandor
a orillas de las sombras.
Sobre las flores muertas
de blanda soledad
en los zapatos
desafinaba un piano
su rutina.
Con pálida avidez
por los rincones
logró burlar a las persianas.
Flotando en el pabilo
hundió la noche
sin encender
un sueño.
© Silsh (Silvia Spinazzola) Argentina
El TRAYECTO DE LA MARIPOSA
Con extremo cuidado preparamos tu cuna.
Ponemos musgo suelto perfumado con alas
desbrozando durezas entre buenas y malas
desviando a tu nido remansos de laguna.
La espera es inquietante sin contar que la luna
nos anuncia el color que al nacer nos regalas.
Pero por fin te vemos y lanzamos bengalas
celebrando tu aroma sin igual. Cual ninguna.
Una vez que comienza cualquier ciclo de vida
debemos prepararnos para la despedida.
Sólo en una jornada se agosta tu blancor.
Adiós a tu perfume. Nos dejas como herida
la imagen palpitante de nuestra flor querida.
¡Oh, símbolo de Cuba! ¡Oh, símbolo de amor!
Raúl García-Huerta, EU-Cuba
¿QUIÉN ES EL POETA?
> El poeta es triste y solitario,
> Andante y errante...
> El poeta trae en el pecho la nostalgia
> Busca el eterno, amor distante
> El poeta se consume
> del dolor que exhala
> de su ser poniente.
> Nostalgia...
> es sólo lo que siente el poeta!
> El poeta canta,
> habla y danza
> sólo poesía.
> Busca sentimientos
> en la luna y en las estrellas,
> en las piedras y la tierra,
> en las flores
> en el viento,
> no importa!
> Todo es motivo para escribir,
> exhalar el perfume de su corazón.
> Poeta ... Ah! poeta!
> Este es tu sino!
> Esta es tu historia!
Adelia Regina Canella, Brasil
SOBERANÍA BLANCA
Glaciar Perito Moreno
Soberanía blanca, mujer acorralada
por las pocas monedas de un manoseado intento.
Catedrales de hielo perpetuando conciencias.
Bocanada de espuma, cubículo del miedo.
Y la eterna barrera…
La división absurda
de los hombres que quieren torcer tu sentimiento.
Por tu cuerpo progresan las manos de la infamia,
la caricia lasciva de un voraz extranjero.
Soberanía blanca, mujer acorralada
por las pocas monedas de un manoseado intento.
Efraín Barbosa, Argentina
De su libro “Rebelión de Astillas"
REBELDE
Como una aurora joven
miraba al horizonte con la inquietud por ojos.
Lo heroico de los lirios
estaba aún por llegar
por los sietes caminos seminales
del placer que penetra
a través de los hilos sin arrugas.
Ni un pájaro buscaba las hilachas
que ya se desprendieron
de las tinieblas de la medianoche.
Ni un árbol conversable
soñaba con los velos
de niebla que jamás encontraron sentido
a las cercas que extienden su oleaje
hasta las cuevas de la cerrazón.
De todos modos, nada le importaba
sentirse removido por las rudas orgías
de las voces desérticas.
Una muchacha herida, un puente inmaculado
a su cruz se aferró
con la fuerza vital de los espejos.
El día caminaba
entre silencios firmemente anclados.
Un día inconformista como él.
Carlos Benítez Villodres (Málaga (España)
Del libro inédito "Los Puentes Debilitados
EL POLVO DE LA VIDA *
Pueblo la soledad de los ramajes
que desnudó el otoño de tu adiós.
Mi canto es el de un pájaro silvestre
que gime en pleno invierno.
Pregunto por el sol que me asistía;
y es nieve la que cae
sobre mi rostro.
Qué pálido es el canto del paisaje
en la mañana antigua de tus manos.
Las rosas olvidaron sus vestidos
y muestran
la piel de mi añoranza.
No hay jardines de nácar que me ofrezcan
el almo corazón de tus magnolias.
Mi sino es una lira descordada
que yace bajo el polvo de la vida.
Elléale Gerardi, Argentina
* Poema ganador del Primer
Premio Certamen
Literario Jirones de
Azul, en Sevilla-ESPAÑA
REPENTISTA
Para Adolfo Alfonso y Orlando Laguardia,
Esther Trujillo y Francisco Henríquez
Versador conversador
que reúnes en tu verso
el anverso y el reverso,
lo mayor y lo menor:
es tu canto, cantador,
catador encanto de
imaginería que
pincha y corta, pica y vuela
—aguijón, picazo, muela—,
y sueña al Cucalambé.
Waldo González, Cuba
(08/10/1983)
HAIKUS
Las cicatrices
son huellas de un problema,
solucionado.
Acaso el hecho
de tener sangre propia,
¿no es riqueza?
Aún estoy
entre vivos muy vivos
y semivivos.
Eliana Godoy Godoy, Chile
De su libro de haikus “Vaivén de Pétalos”
MAR
Bestia divina. Mi perfil herido
que a zarpazo en tu orilla se desata,
con su lengua salobre te rescata
de cadenas de espuma y de bramido.
Suelto mis barcos de papel y mido
tus exactos dominios de pirata,
a ver si el corazón se me dilata
o en tu testa lo dejas embestido.
Ah, dame tu demencia de lirismo,
oculta con tu voz en el abismo
rosado y musical de un caracol.
Y en tus horas de lánguidos cristales,
apágame en tu lecho de corales
y en enciéndeme en la puesta de tu Sol.
Gonzalo Espinel Cedeño, Ecuador
De su libro « Árbol con Alas»
NO DEJO NADA
Preparo mi equipaje, despacioso,
en la calma habitual de cada anciano,
rescato de mi página de humano
con cierto fatalismo licencioso,
el muro, mi clavel, el paso ansioso,
mi parra, la placita, andén, verano,
mi amistad, mi ternura, limpia mano,
la caricia primera, el armonioso,
el garbo de su paso primoroso,
mi casita, la esquina, el empeñoso
festín de mi rayuela displicente,
efigie de mis viejos, mi alborada,
mi luto, mi dolor. No dejo nada.
Solo un beso final sobre tu frente.
Rodolfo V. Leiro, Argentina
www.leiropoesia.com.ar
¿SÏ?
Bienvenido a este intiempo
de serenidad plena,
donde nadie nos marca
caminos venideros,
donde nadie recuerde
que hubo tiempos mejores,
donde no graben fechas
ni existan los cercados,
ni sempiternos mercaderes astutos,
que exijan moneda, honor o trueque.
Irene Mayoral, España
De su libro “Ven, Habitemos la Imaginación”
¡VA-AL-PARAISO ?
Aventura es vivir entre las nubes
oteando el paisaje marinero,
ilusión suspendida de un lucero
sin saber cómo bajas cuando subes.
Por escalas celestes cual querubes
inventan cada día un derrotero:
el edil la promotora y el cartero
cuando viven colgando de las nubes.
No olvidaré jamás cuando llegara
a este puerto de azul geometría
anclado a un verde mar de pedrería
el lugar que en la infancia yo soñara.
Estoy, Valparaíso, arrodillado
igual que tú entre el polvo, deshojado.
Pedro Mardones Barrientos, Chile
REQUIEN POR UNA MADRE, EN MI LOCURA
escribí,
lágrima a lágrima hasta quemar
mis ojos, mi garganta entera.
vehemente deseo
resbalando mi fe con su dolor
o el mío,
tan poco acostumbrado a los vaivenes
de la muerte y la vida.
Muerte que acabas,
vida que comienzas.
Tal vez entre las dos esté el olvido.
Isabel Díez Serrano, España
De su libro “Del tiempo y sus Ocasos”
LA BARCA DE CARONTE
Ungía los besos dados tiernamente
con el agua, por recibo de tus manos calladas;
había pensamientos ocultos, nada era igual
y las espigas amarilleaban en la era.
Era todo paz y la espiga en tus manos
se volvía pan candela.
Si tú me llevaras, Amarilis,
por el lado no oculto...Desaparece
la codicia del hombre soberbio,
todos somos y nunca llegamos
a la barca de Caronte.
Y en serpientes se convertirán tus cabellos.
Ámame, Amarilis, y deja que los lobos
aúllen en esta noche ingrata,
buscaremos a Perseo y que nuevamente
derrote al minotauro en su deseo
que estoy sediento de ternura Amarilis
y no encuentro tus senos para beberlos.
Marcelino Arrellano Alabarces,
Islas Baleares, España
Del libro "Poemas del amanecer"
ICARO
Será un error o quimera
el intrépido desvelo
de intentar llegar al cielo
con simples alas de cera.
Y aunque el sol las derritiera,
cuánto aplaudo tu locura,
pues con mínima estatura,
siempre en reto a lo divina,
no se torcerá el destino
de los que sueñan la altura.
Lorenzo Suárez Crespo, Cuba
MOISÉS
En tu imponente figura.
leyenda, verso, cincel,
se crece el mito y en él
se eleva más tu estatura.
Suele en la ansiada ventura
esta humanidad asida
a una fe casi perdida
preguntarse en su humildad:
¿Dónde está la libertad?
¿Y la Tierra prometida?
Lorenzo Suárez Crespo, Cuba
EL BUEN SAMARITANO
Te dejo en el desierto.
Qué la escasez
te nutra el pensamiento.
Qué el éxito
te petrifique cuanto sueñes,
que las ranuras
en el polvo de tus huesos
te conviertan en lo que no deseas,
y que tu huella
se queme
bajo las sombras de tu vida.
Eso me dijo.
Martha Padilla, EUA-Cuba. (1928-2004)
De su libro “La Hormiga en el Cristal”
MAGIA LUNAR
Alguien ––tras de la luna––
está fijo y esperando
en la noche silente
mi corazón de nardo.
Con guiños seductores
un ojo va en lo alto,
agitando en secreto
crespones de alabastro.
Adentro de mi sangre
––acero, filo y grito––
está fijo y en silencio
aguardando mi llanto.
Alguien en esa noche
medirá, fijo y exacto,
con una voz de plata
la luz, el tiempo y canto.
Marta de Arévalo, Uruguay
Del libro “Antología de la Poesía Cósmica
de Marta de Arévalo, edición del Frente de
Afirmación Hispanista, México
DE FUEGO…
Ardiente, su sensual naturaleza
en la sangre de Febo se concibe.
Se prodiga fecundo. Lo recibe
la vida, que atesora su riqueza.
Mas, si la llama crece, en su fiereza
todo se amustia… ¡nada sobrevive!
Voraz depredador, el fuego vive
del seno que le otorga su flaqueza.
Igual que al aire, lo gestó el arcano.
Jamás pudo soltarse de su mano
que inconstante lo extingue o lo incentiva.
Sólo una chispa bastará en la yesca
para que el fuego se propague y crezca:
Hereje o sacro… ¡Su fulgor cautiva!
Eva Falótico Gandolfi
De su libro “Condición de Pájaro”, (poesía)
EL FRISO DE LOS ARQUEROS
Adónde van los arqueros con sus lanzas.
A quién van a combatir los eternales.
Detrás queda la madre rasgándose la túnica
reclamando su parte de la guerra
la única parte limpia que es el hijo
condenado a la torre del Silencio
al hambre de los buitres
a la gloria del Rey
y a la inmortalidad sobre la roca.
Carmen Hernández Peña, Cuba
De su libro “El Libro de los Oficios”
RECUERDO DE MI AMOR EN TU FIGURA
Tú y yo vivos, entre ruinas y paredes;
tú viniste, consumido, hacia las horas
de besar las madrugadas, las demoras
donde alcanzas lo que quieres y no puedes.
En derredor, un sinónimo de redes
nos rindieron ansiedad y desventura;
a lo lejos, el menguante, la ternura
y a su luz, que en mi temor palidecía,
te embrujó la indescifrable travesía
y el recuerdo de mi amor en tu figura.
Mariana Pérez Pérez, Cuba
De su libro “Cierta Llama”
EL EQUIPAJE
En cueros vienes, tornarás desnudo.
¿Recuerdas? El pesebre olía a llanto.
Tenía el asno vocación de santo.
El buey trasteaba por el ojo viuda.
Será el sayal la torre y el escudo.
Sólo el tirante ardido en el espanto,
como una cruz de sal, bilis y amianto,
cruzará el huerto solidario y mudo.
A la sombra, una pocas oraciones,
unos gestos de amor de los gorriones
y una tormenta de huracán y lodo.
Después la Paz. La soledad marchita.
Vacío de equipaje, ve a la cita.
Nada te llevarás. Déjalo todo.
Luis Ricardo Furlan, Argentina
De su libro “Soledades”
POESÍA GENERAL