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Foto de Jesús Orta  Ruiz,  "Naborí", tomada
en La Habana a mediados del año 2005
LO CREÍAMOS ETERNO

Lo creíamos eterno, y al fin resultó humano. Murió el
Indio Naborí. Lo veíamos en todas partes, a pesar de
su ceguera y de su delicada salud, pero siempre igual,
respondiendo con la sonrisa a cada saludo, con la
palabra agradecida para todos, con un semblante
sereno que sólo el sosiego interior concede.
Sabíamos que estaba, que seguía escribiendo, que
podíamos acudir a él, que en su casa de El Vedado
recibía a cuantos a ella se acercaban. Nos habíamos
acostumbrado a la figura venerable de un Jesús Orta
Ruiz en ancianidad prolongada e inmutable, y lo
creíamos eterno.
«Como un alfiler de frío». Así le llegó al Indio Naborí la
muerte en una fría madrugada del penúltimo día del
año 2005. Sin avisar, a hurtadillas y de sopetón. No le
había bastado a ese terrible año con las catástrofes
colectivas hechas en el mundo entero. Tuvo que
llevarse también, a última hora y de madrugada, a un
hombre que valía por toda una humanidad. No fueron
suficientes para un año solo los cientos de miles de
víctimas que el tsunami de Indonesia se llevó, las
terribles desgracias que el terremoto de Afganistán
causó, los desastres cuantiosos de los ciclones de
Centroamérica, del Caribe y del sur de los Estados
Unidos, y hasta de la tormenta tropical de Canarias,
que esperó hasta el último momento para llevarse
también al Indio Naborí, el poeta de la bondad, un alma
blanca con palabra blanca, para hacer de su cifra,
2005, un año maldito, recordable por lo malo.
Quiso Jesús Orta Ruiz para sí un seudónimo, Indio
Naborí, que representaba la humildad de su persona,
recordando con ello a la clase de indígenas dedicados
al trabajo entre la población prehispánica de Cuba,
frente a los caciques, y así se le conoce en el mundo
entero, por encima de su nombre de pila Jesús Orta
Ruiz, Premio Nacional de Literatura de Cuba, candidato
y finalista en varios ocasiones al Premio Príncipe de
Asturias de las Letras, poeta maravilloso, investigador
de la décima y él mismo decimista principal, el mejor
«repentista» (poeta improvisador) que ha dado el siglo
XX en Cuba y en toda Iberoamérica. Sabio de
profundidades, humilde y generoso, pronto para el
elogio y negado para el reproche. Siendo un autor
consagrado, siempre tuvo la palabra de ánimo para
quien empezaba, la sonrisa del optimismo. Como quien
tiene dentro un sosiego infinito, hablaba con calma,
sacando de una memoria prodigiosa los datos y los
versos que ya sus ojos no podían leer; y los exponía
con tal orden poético que hacía historia literaria y
transparente de cualquier acontecimiento.
El Indio Naborí era un grandísimo poeta, sin más
adjetivo que ponerle, pero con una condición que
pocos tienen, la de poder expresarse en la lírica más
exquisita e innovadora o en los modos populares más
tradicionales.
También Canarias se siente afectada por su muerte,
pues era descendiente de canarios emigrados a Cuba,
de la isla de Tenerife y del Valle de la Orotava. Aquí en
Canarias estuvo en una ocasión memorable, para
impartir la conferencia inaugural del VI
Encuentro-Festival Iberoamericano de la Décima y el
Verso Improvisado, en 1998. Y aquí en Canarias se han
publicado dos libros suyos, La medida de un suspiro
(El Museo Canario, 1999) y Décimas para la historia
(Centro de la Cultura Popular Canaria, 1997), un libro
éste que contiene las décimas improvisadas de una ya
legendaria controversia entre él y Ángel Valiente y
que se la empieza a conocer en el mundo entero,
justamente por este libro publicado en Canarias, como
«la controversia del siglo en verso improvisado». Yo
tengo a esas décimas por un documento
imprescindible de la historia todavía inédita -pero que
habrá de escribirse- de la poesía improvisada en
cualquier lengua y de cualquier época. ¡Qué maravilla!
¡Con cuánta naturalidad van metiéndose en los versos
de esas décimas las verdades más hondas, los
pensamientos más sublimes, las palabras más bellas:
la poesía! En esas décimas improvisadas están Jorge
Manrique, y Quevedo, y Calderón, y Santa Teresa, y
Martí. Pero todo unido, quintaesenciado, y pasado por
la humanidad del Indio Naborí, dicho con tanta
sencillez y con ritmo tan natural como tienen siempre
las cosas grandes y esenciales. Si de las Coplas de
Jorge Manrique dijo Cervantes que merecerían estar
escritas en letras de oro, de las décimas de «la
controversia del siglo» digo yo que deberían estar en
la mente de todos los hombres, pues son poesía
benéfica. Para mí el Indio Naborí ha sido una persona
esencial, uno de esos individuos que entran en tu
vida y te marcan para siempre. Lo conocí
personalmente en 1995. Diez años pues tan solo de
relación, pero que me han valido por una vida entera.
Hablar del Indio Naborí era siempre para mí la
oportunidad de una satisfacción íntima; con su nombre
me engrandecía y de su amistad me sentía orgulloso.
El conocimiento que tuve de su persona y de su obra
obraron siempre a mi favor y para mi bien. A la
admiración que tengo por su obra, se une o se
sobrepone el afecto hondo que le tuve como persona.
Lo tuve no sé si como hermano o como padre, o
quizás como una curiosa mixtura de ambas categorías.
Era algo especial que las palabras existentes no
saben precisar bien. En el último correo que recibí de
él, tres días tan sólo antes de su muerte, a mi anterior
felicitación navideña y a la noticia que le daba de que
iba yo a ser abuelo, me contestaba que ese nieto mío
lo iba a ser también suyo.
Lo abracé por última vez al despedirme de su casa de
El Vedado, a principios del julio pasado, con el
convencimiento de que allí lo encontraría en cuantas
ocasiones volviera a La Habana. Aquella casa y su
familia eran también mi casa y mi familia cubanas.
Nunca he conocido una familia tal como la del Indio
Naborí. En aquella casa no se respira sino sosiego,
respeto, armonía y amor. Allí se cumple lo que tantas
veces se ha dicho de que al lado de un gran hombre
hay siempre una gran mujer: Eloína, ejemplo de
delicadeza, de mesura y de bondad, y de dedicación
abnegada a su poeta. A ella dedicó Naborí uno de sus
últimos y más hermosos libros, Con tus ojos míos,
cuando, falto de vista, Eloína se convirtió en sus
propios ojos.
A él que tanto cantó a la muerte, doloridamente, pero
sin desgarro, incluso en la muerte de su propio hijo
niño (La fuga de un ángel, el poema en décimas más
hermoso escrito nunca), también le ha llegado la hora,
a pesar de que lo creíamos eterno. Él lo había dicho
en verso: no sentía tanto a la muerte como quedar en
este mundo sin memoria. La suya, la memoria del Indio
Naborí ha ganado ya el futuro. Su nombre quedará
perenne en muchas de las páginas de la mejor poesía
escrita en español. Mientras vivamos quienes lo
conocimos seguiremos repitiendo su nombre, bien el
seudónimo bien el de pila, con admiración, con
respeto y con inmenso cariño. Y una vez concluidas
también nuestras voces, el nombre del Indio Naborí
seguirá resonando en la leyenda, como un Homero
intemporal, hecho mito, pues en su persona y en su
obra se conjugaron los dos tipos humanos y literarios
más perdurables de la literatura popular en lengua
española desde la Edad Media: el juglar y el trovador,
de suerte que el nombre del Indio Naborí es hoy el
representante más genuino de la poesía oral del
mundo hispánico.

Maximiano Trapero
Catedrático de Filología Española
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Islas Canarias
CANTO A JESÚS ORTA RUIZ "NABORÍ"

(1922-2005)

Por Francisco Henríquez


CANTO A JESÚS ORTA RUIZ "NABORÍ"
DIgual que El Cucalambé
vivió junto a su Rufina,
Naborí tuvo a Eloína
––fuente de infinita fe––
Por toda su vida fue
regando su culto verso,
y es un luminoso anverso
la inefable llamarada
que ilumina la portada
del libro del universo.

Diciembre treinta no marca
una sombra para el luto
porque tenemos el fruto
de su voz que nos abarca.
Estamos ante un monarca
de imágenes luminosas,
donde crecieron las rosas
bellas del punto cubano
y echó a volar el llano
sus líricas mariposas.

La imborrable trayectoria
de este genio del estilo
nos da la aguja y el hilo
para zurcir la memoria.
Porque para darle gloria
de conciencia nacional,
la estrofa del arrabal
pulió de nuevos detalles,
y la paseó por las calles
del concierto universal.

Francisco Henríquez

Una mañana del mil
novecientos veintidós
vino a la tierra de Dios
este trovador gentil.
Creció en el bello pensil
del lirismo de La Habana,
y desde aquella mañana
que en el empíreo destella
tuvo más fulgor la estrella
de la décima cubana.

De la mano de su lira
la décima fue canción,
que se fue del barracón
sin dejar de ser guajira.
Ya ningún vate la mira
como silvestre despojo,
y con su mejor arrojo
visita el gentil palacio
bajo velos de topacio
y con su pañuelo rojo.

Como quien ama una hurí,
quiso con su fértil estro,
a ese octosílabo nuestro
––mezcla de sol y rubí––.
Y se volvió Naborí
del caribeño solar;
se extasió con ese mar
indio, llamado Caribe,
y fue dueño del aljibe,
del arroyo y del palmar

HONOR A NABORI

Por Pedro Péglez González
Trabajadores Digital 3 de enero de 2006

Hasta siempre, padre nuestro que estás en la décima. Que
estás en toda la poesía empinada en el pendón del
alzamiento humano.
Que estás en la Historia, en nuestra arcilla humildísima en
que te moldeaste moldeándonos, para ser, sin
proponértelo, un robusto cemí multiplicador y generoso.
Que estás en el fiel, en el difícil fiel entre la sinfonía y la
abeja, porque has sido y serás, precisamente, la sinfonía
de la abeja.
Hemos sido testigos, tanto de tu sitial entre los sabios,
como de la comadrita adonde se te cercaban venerándote
la sabiduría del herrero, del obrero azucarero, del maestro,
de la pródiga mujer de cada día, y hasta la sabiduría honda
y pequeña de los que saben querer.
No hace falta decir que te seguimos, porque vas con
nosotros, acercándonos siempre a esa inmensurable
grandeza tuya del hombre cotidiano, la única
verdaderamente conocedora de la estrella que late en la
bandera.

Glosa Libre (Casi antigua)
Por el hombre común

A Jesús Orta Ruiz

El hombre sabe una estrella
para todos los caminos.
El hombre sabe los trinos
que anuncian la única huella.
Contra el reloj se querella
su espejo, pero la noria
no da tregua a su victoria
sobre el mármol que le piden.
No le apena que lo olviden
sino quedar sin memoria.

Epopeya promisoria
la del hombre ante el talud
sobre el que sembró un laúd
con un retoño de gloria.
Bajo la luna amatoria
de lorquiano devenir
el hombre se dio en abrir
cielo y ala a la paloma
y tras ella en cada loma
volvió El Cornito a latir.

El hombre sabe un vivir
de eterna voz de arboleda.
Presiente que se le queda
un no sé qué por decir.
Se levanta a redimir
de entre la tierra su cielo.
Le enjuga el azul pañuelo
la tiranía del cuándo
y reamanece cavando
día y noche el duro suelo.

**********************************
AL POETA JESÚS ORTA RUIZ,
EL INDIO NABORÍ. IN MEMORIAM

Con tu palabra atrayente,
sangre de pasos y huellas,
viajaste creando estrellas
al brioso son de tu fuente.
Eres cielo, tierra, puente,
pureza de sentimientos,
luz para los pensamientos
del hombre que amor cultiva
para que su hermano viva
lejos de los sufrimientos

Indio Naborí, ¡poeta!,
hasta en mis tierras hispanas
late tu alma y sus campanas
con fragancias de violeta.
Como una veloz saeta,
en brazos de la alborada,
volaré a mi Cuba amada
para leerte el poema
que es tu identidad, tu emblema:
la paz por todos ansiada.

Carlos Benítez Villodres
Málaga (España), Enero 2006

A JESÚS ORTA RUIZ

(Naborí, 1922-2005)

Treinta de Diciembre. Partes
en vuelo, casi preciso,
a habitar el paraíso
de otro sitio de las Artes.
Nunca te alejas. Repartes
tranquilidad y respeto,
y a tu recuerdo sujeto
en la parnasiana zona,
tu décima y tu persona
serán siempre un  amuleto

De alborozado soñar,
la décima que nos diste,
fue la flor con que naciste
junto al río y el palmar.
Muchas veces fue tu hogar
escenario de los sueños,
donde poetas pequeños
subieron por tus rodillas,
para obtener maravillas
alumbradas por tus leños.

Allí, con la luz profunda
de tu voz suave, amorosa,
junto a Eloína tu esposa
cuyo cariño te inunda
esta viva la rotunda.
paz, de la que fuiste esencia,
y está viva tu presencia,
tu paso y tu corazón,
en esa improvisación
que nos queda como herencia
.

Esther Trujillo García, Cuba

PARA ELOÍNA PÉREZ        

Soneto por el hallazgo de la vida eterna
del poeta Jesús Orta Ruiz

Eloína, tu corazón seguro
abrió sobre la sombra el ala plena
y cobijó al poeta. Toda llena
eres de gracia y luz ante lo oscuro.

No sólo tienes doble la mirada,
sino también el corazón, tan puro
que ha resistido el golpe cruento, duro,
sabiéndote la dulce y bien amada.

Parece que la vida es un apuro
por llegar a algún sitio, a la morada
del Silencio, el Olvido o de la Nada.

Pareciera que tu mano serena
toca el curso de Jesús, y la pena
se convierte en la luz de la alborada.

virgilio lópez lemus
30 de enero de 2006
A la memoria del Indio Naborí


JESÚS ORTA RUIZ

NABORÍ

La muerte vino callada
por la huella del poeta.

Como libélula inquieta
en su vuelo hacia la nada.

La muerte dejó sellada
la escritura sensitiva.

En la página cautiva
toda su delicadeza.

A pesar de la tristeza
la palabra sigue viva.

Adalberto Hechavarría Alonso, Cuba


CANTARES EN LA NEBLINA

(A Jesús Orta Ruiz, Naborí)

Jesús, en qué catedral
del museo de tus ojos
ocultaron los cerrojos
y la llave de cristal.
Jesús, en qué vendaval
desparramas la fortuna
que ayer dormitó en mi cuna
sobre los sueños gigantes
cuando miraba elefantes
poéticos en la luna.

II
Jesús, de ti me quedaron
destellos y caracoles
con estos diez girasoles
entre silencios que hablaron.
Jesús del tiempo, regaron
tus voces el ala fina,
la memoria que germina
y engrandece a la palabra,
con su racimo que labra
cantares en la neblina.

III
Jesús, sobre un verso loco
relampaguea la mano
que te busca en el verano
de la nostalgia que toco.
Jesús, de noche convoco
la tormenta diferente:
––rosas de espuma, simiente
que te haga un nido de luz––
para escribir en la cruz
tus rimas al sol naciente.

Jesús Álvarez Pedraza


A Jesús Orta Ruiz (Naborí)

Indescriptible en La Nada
porque un todo muerto pierde
sus relieves. No recuerde
a Jesús por su mirada.
Se murió junto a su amada
el amigo. Aciago invierno
que enmudece el verso tierno
de la décima cubana.
Por él, dobla una campana
con su repicar eterno.

De luto se viste el cielo,
pero con su trayectoria
Naborí dejó en la historia
sus huellas claras. El suelo
feliz las guarda. No hay vuelo
que recorra el esplendor
de su lirismo. Calor
disperso en cada espinela.
––Fue el maestro, y es la escuela
del bardo improvisador––.

Pedro A. Pérez González  “El Jibarito”
Holguín, Cuba. Dic. 30, 2005.



********************************************************************
OTROS ADIOSES










RECORDANDO  A MARTA PADILLA

(1928-2004)

Para nombrarte no me duele el hombro
ni creas que ya es tarde para hacerlo,
que el amor si hay amor para crecerlo
no teme ni al olvido ni al  escombro.

Con fuego de tu voz y de mi asombro
riego tu nombre de fulgor, y al verlo
florecer como un lirio he de tenerlo
con la miel de la copa que te nombro.

Por tu verso ––vibrante melodía––
nos llegaba la esencia que fluía
como río sonoro. Yo te hermano

con la rosa, a la risa y al rocío
y soy náufrago nuevo en ese río
de ternura que corre por tu mano.

Francisco Henríquez
Enero, 2006

A OCTAVIO R.  COSTA

(cubano, 1915-2005)

Para  un noble quehacer predestinado
--poeta,  periodista y pensador–
cumplía con paciencia esa labor
que fuera su más bello apostolado.

De su estilo fecundo y acendrado
queda el arte cubierto de fulgor
y en su frente los lauros del honor
su mundo de saber han constelado.

La tinta de su pluma se  derrama
sobre el folio sin fin del panorama
donde fue su palabra viva hoguera.

Porque la pluma colosal de Costa
nunca detuvo en la disputa angosta
la firme espada de su gran trinchera.

Francisco Henríquez
Diciembre, 20, 2005
XII CERTAMEN DE CARTA LÍRICA, 2007
(POESÍA)

Los concursantes deberán enviar uno o más
poemas con un máximo de 60 versos,  tema y
métrica libres,   rimados o no rimados. Lo que
se persigue es la calidad poética de los
mismos.  Quien haya ganado el primer premio
en el 2006,  no podrá concursar en los dos
años  siguientes.
Deben usar el sistema secreto de "Plica", e
identificar poemas y plica con un lema o
seudónimo. Cada concursante no puede
enviar más de un trabajo. Los trabajos  que
no obtengan premios serán destruidos
después de la premiación.
Deben enviar tres (3) copias de los trabajos a:

Francisco Henríquez Director
Carta Lírica
130 N. W. 189 St
Miami, FL. 33169. USA

Podrán  participar todos los poetas del
mundo hispano, sin distinciones ideológicas.
Habrá tres premios, tres menciones y tres
finalistas
Primer premio:  $50.00 dólares, diploma y
libros.
Segundo premio: Diploma y libros
Tercer premio: Diploma.
El concurso queda abierto desde mayo
primero, 2007,  hasta el 30 de septiembre de
2007. Los ganadores serán informados hacia
fines de 2007.
El Jurado estará integrado por tres
destacados poetas de la lengua castellana.
HOMENAJE Y RECUERDO A JESÚS ORTA RUIZ, "Naborí", (1922-2005)
El mundo está  de luto ante la muerte
del Dr. Odón Betanzos Palacios,  el día
24 de septiembre de 2007, a la edad de
82 años
´Odón Betanzos Palacios fue fudador y
Director de la Academia
Norteamericana de  Lengua Española.
Consignamos la triste noticia  con
hondo pesar.
Juan Ruiz de Torres le puso
cadencia al verbo y entonces
le fue puliendo sus bronces
que entre sus joyas dispuso.
Logró lo que él se propuso:
alzó su nombre en el arte,
y ahora su gloria comparte
con los genios de la historia
pues el sol de su memoria
de lo Eterno forma parte.



HA FALLECIDO JUAN RUIZ DE TORRES.
24 de abril de 2014

Juan Ruiz de Torres falleció en España:
ha muerto allá en Madrid y en primavera;
fue un hombre bueno que ante todo era
un buen amigo y de la buena entraña.

Era elevado ante cualquier montaña
que a su mente gigante se opusiera;
y humilde si en el polvo en la pradera
pretendió compararse a una cabaña.

Viudas quedan las damas de su corte,
(las golondrinas han perdido el norte)…
viuda la lengua que él dejara encinta.

Trovador esencial de un universo
quien le diera el alpiste de su verso
a su siempre especial Pájara Pinta.

Francisco Henríquez


Francisco Álvarez Hidalgo
(hidalgo como su nombre)
tuvo la gloria de un hombre
que se propuso hacer algo.
Si detrás del sueño salgo
o alguna luna  persigo,
de Álvarez Hidalgo sigo
las iluminadas huellas
claras como las estrellas
sobre senderos de trigo.

ADIÓS A FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO

(España 1935-EUA, 2014)

Un gran poeta que deprisa parte
en largo viaje a lo desconocido
y la luz de su verbo esclarecido
por montes y por ríos se reparte.

Pero no lo veremos que se aparte
de la vida terrena que ha vivido
pues su verso ideal ha florecido
en el hermoso acontecer del arte.

Para darle mi adiós a este poeta
en la turbia algazara del planeta
de la rutina marginal me salgo…

Si existiera un hidalgo en poesía
lo resume con toda su hidalguía
este don Francisco Álvarez  Hidalgo.

Francisco Henríquez



JUAN RUIZ DE TORRS
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO
HA MUERTO
RODOLFO LEIRO
Poeta argentino
(1921-2014)

Rodolfo Leiro, en
larga vida tuvo
pleno dominio del exacto metro,
y siempre tuvo de la gloria cetro
en los altos sitiales donde anduvo.

De pronto el corazón se le detuvo:
el mundo que habitaba vade retro;
ahora que en sus ámbitos penetro
reconozco las luchas que sostuvo.

Hay tanta luz adentro como afuera;
la casa en abandono es una hoguera
que deja el vate con perenne llama.

Los cirios se acumulan en la tarde
y todo el monte de las letras arde
con la chispa que brota de su fama.

Francisco Henríquez

COMENTARIO

No conocía, Enríquez, al poeta
a quien el corazón se le detuvo.
Es tan amplia la nómina, que obtuvo,
mi recorrido de normal atleta,
negativo silencio cuando anduvo
saltando libros de la A a la Zeta.
Pero al venir de tí, no cabe duda
de que su verso exige tal ayuda.

Nicolás del Hierro, España
RODOLFO LEIRO

Un gran amigo y bien poeta, Bernardo García (hijo),
de Juan Gualberto Gómez, perdió a su querida
esposa en el año 2013. Ante el inmenso dolor de la
pérdida escribió este "hasta luego"
el cual leyó en la despedida.  

Pero al siguiente día tuvo el valor  de escribir su
propia despedida, poema insertado a la derecha con
el título de MI TUMBA.  En efecto, a los pocos días
Bernardito también fallecia en la ciudad de Matanzas.

Nos unimos al dolor de su hija Belkis
y demás familiares.

********************************************
HASTA LUEGO, MI ETERNO AMOR

Tú estás confundida, yo no estoy llorando,
Eso que se desprende…no son mis lágrimas…
Son cristales muy duros, y caen…son de cuarzo
De los que yo tengo hecha…toda el alma.

Por ti voy, por un camino,…yo atravesando
para encontrarte a ti…tus rosas blancas,
Y las mariposas que tú me pedías tanto
¡las pondré en tu pelo…allí en tu bata!!

Yo seguiré  siempre, contigo aquí a mi lado,
Con tu calor eterno…que sigue y amarra,
Voy por tu vientre,….te acaricio las manos
pues para toda la vida  serás mi esperanza.

Hoy no estoy libre…estoy encarcelado
Y te miro partir hacia otras galaxias…
¡ No puedo mujer estos sesenta años
junto a mi…..olvidar todas tus palabras.

Quisiste mucho a Cristo…
¡ Me pedías también, mi obra de guitarra,
¡ Yo trataré de hallarte por todos y cada uno de los
astros
Y sabes que mis besos también…te llaman

Estás donde me pedías, guardando tu regazo
Cuando se vaya el sol…déjame una brasa,
Estaremos juntos mi vida…recuerda, soy mago
El que fue siempre  fue tu esposo…mi Yaya!!!!
Carmen Locay, la adorable esposa de
Raul Garcia  Huerta y El mismo,
quienes nos han dejado iluminados de
aura permanente, se nos van alados
RAÚL GARCÍA HUERTA (1929-2016)

Raúl García Huerta tuvo un huerto
que regó de su vida al rico paso;
hoy junto a los laureles del ocaso
Raúl García Huerta yace muerto.

Todo lo que él hacía era un acierto
aquí en la tierra que trotó en Pegaso,
y ahora ha de trotar en el Parnaso
al compás de su lira y su  concierto.

Quien regase en la tierra tanta luz
no podemos decir que de una cruz
irá prendido a la eternal morada.

Se va uncido de lauros y de joyas
y por amplias celestes claraboyas
las estrellas le caen en cascada.

Francisco Henriquez, Dic. 1 de 2016

A RAUL GARC'IA HUERTA

“Las estrellas le caen en cascada”,
le vienen a alumbrar el recorrido,
el cual por éste va como dormido,
hacia el cielo a estrenar nueva morada.

¡Le estarán esperando allá en la entrada
el resto de poetas  que han tenido
la misma suerte que él,  que es acogido
en la casa de Dios, sede Sagrada!

lAllí bien atendido ahora estará
y en la tierra su gente llorará
porque añoran sus versos palpitantes.

Desde el Cielo, Raúl nos está viendo
lo que por él aquí estamos haciendo,
¡un puñado de cosas importantes

Manuel Mejía Sánchez-Cambronero DESDE
LA MANCHA DEL QUIJOTE, Ciudad Real
(ESPAÑA)

oD'ON  bETAB\NZOS pALACIOS
jUAN rUIZ DE tORRES